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Con los perros a nuestro lado-Julieta de Lourdes

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  Dibujo de Flavio Toscano —¿Qué hacen allí? —El pá nos dijo que saliéramos. Que no fuéramos a entrá. Nos dio veinticinco centavu paʼ iʼ paʼ la tienda. Pero la Rosita y yo ya nos comimus las galleta y ahora tamu esperando que salga. —¿Está solo el pá? —No —respondió Juanito con la cabeza baja. —Voy paʼ ve. Está empezando a llové. No vamo a mojá. —¡No, Calitos, no! —alzó la voz temeroso Juanito.     Se escucharon unas voces. —¡Calitos, Calitos! Hirieron a tu papa. —¿Dónde ʼta? ¿Qué le pasó? —Le metieron tres machetazu. El Hermelindo, borrachos en una pelea en la cantina. Hay que sacaʼlo a la ciudá, o se te muere.   El niño abrió la puerta del rancho sin hacer ruido mientras sus hermanos menores miraban desde lejos. Escuchó sonidos extraños, parecidos a los de los gatos cuando trepan por los techos de las viviendas del caserío. Lo que vio lo aturdió. Cerró. Tomó a sus hermanitos y se fueron a casa de Lencho, el vecino, porque el viento avisaba q...

Se vende-Frank Gavidia

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  Si este fuera un prado de lectores colgaría un aviso que diga ofrezco poemas a domicilio de a dos por uno toque la puerta se acaban rápido pero hasta un niño sabe que un pedazo de leña es más asequible

"Retrato de un hombre sublime" por Francisco Cansanello

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  No supimos nada de él hasta cuatro años después, no hasta el día que apareció con su saco y galera blanca con una pluma azul, el bastón con puño dorado pero no de oro, el sable del ejército de los que hay en el museo del pueblo y capa que quería parecer de terciopelo; todo arrugado y apolillado, la capa llena de polvo. Lo vimos bajar caminando –por la calle que corría al costado de la vía del tren y llevaba de la esquina del banco y el Hotel Del Plata, frente a la estación del pueblo–, a la plaza de la municipalidad. En medio de esa calle nos encontró a todos corriendo al muchacho menudo y encorvado que había amenazado a alguien en la plaza con un cuchillo y le había robado la bicicleta. Nos había ganado dos cuadras de distancia desde que lo habíamos empezado a correr, y no parecía en ningún momento que fuera a perder terreno, hasta que cometió el error de mirar para atrás, se llevó puesto un poste y no hubiera sobrevivido a las patadas y los palazos de la saña acumulada por los ...

"Eran tres sueños en uno" de Tomás Araya

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  Preludio del sueño. Era una época en donde dormir no era lo mío. Mi vida se daba entre el tedio de la sincronía con mi pieza durante las 24 horas de los sietes días de la semana, mientras el mundo parecía quemarse a lo bonzo y la gente se refugiaba, más por miedo que por otra cosa. Llevaba una rutina de ejercicios no menor, impulsada más por la ansiedad que por un amor al deporte. Hacía 1 hora y media de bicicleta en mi pieza 5 veces a la semana y entre 1 y 2 horas de pesas 4 veces por semana. Para dormir cuatro pastillas de melatonina y un té de melisa. A eso, una pastilla de Aero-Itan cada 12 horas para los dolores y puntadas por una hinchazón producida por un supuesto colon irritable no diagnosticado todavía, ocasionado por angustia y estrés. Lo que pasó un día y ya me había pasado antes, fue que me excedí con las horas de deporte y terminé entrenando duro hasta las últimas horas de la noche. A todo eso, ya venía con un dolor de cabeza pre entrenamiento que derivó en un ...